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HISTORIA

Transcurrían los meses finales del año 1982 cuando nace en la comunidad odontológica y en la sociedad entrerriana una nueva entidad: el Colegio de Odontólogos de Entre Ríos.

Eran también los meses finales del gobierno militar de facto y nuestro país se aprestaba a iniciar tiempos de democracia que hasta el día de hoy, afortunadamente perduran.

Los gestores de esta iniciativa eran los que integraban la Federación Odontológica Entrerriana, que habían presentado ante las autoridades de aquella época, el proyecto de ley que luego aprobado, creaba nuestra institución. Posteriormente el gobierno democrático ratificaba la norma legal constitutiva, otorgándole rango constitucional y una mayor legitimidad.

Una sociedad armónica necesita de una activa participación de sus miembros, del desprendimiento personal, de actos solidarios, de una muestra constante y permanente del respeto por los valores, por eso se crearon los Colegios.

En nuestro caso, el Colegio de Odontólogos de Entre Ríos cumple una misión fundamental, actuando junto con otras instituciones, como coadyuvante del Estado provincial para la buena marcha de la sociedad, de un modo apolítico, o mejor dicho, no partidista.

Los Colegios constituyen piezas sociológicamente fundamentales y se ubican al frente en la defensa de los valores. Todas sus tareas tienen como raíz común la de velar por la pureza del ejercicio profesional en beneficio de la comunidad, y en nuestro caso, del mismo odontólogo. Mientras el paciente es atendido por el profesional, el Colegio debe atender a la sociedad entera, y hacerlo de una manera desinteresada.

Los Colegios son figuras imprescindibles que vertebran nuestra sociedad civil y han sido creados para exigir, muy especialmente, el cumplimiento de los deberes de los profesionales para con la sociedad.

El accionar de los Colegios va dirigido a colaborar a favor de una sociedad libre y democrática, enriquecida e integrada con una red de instituciones o asociaciones de distinto tipo, que marcan el progreso de la comunidad toda. Deben ser el asiento y el espejo de una auténtica democracia en sus fines y en sus modos.

Las crisis recurrentes de la economía focalizó la atención de las personas en los aspectos estrictamente económicos, no dio margen para otros temas. La trampa que generan los disvalores nos atrapó y se fue creando en la sociedad la cultura de la puja distributiva sin medida y sin límites.

La lucha entre sectores, la acción corporativa, la disputa por lo que ofrece nuestro país, nos alejó de la solidaridad. Avanzó la iniquidad y se distanciaron los valores que deben gobernar la conducta humana.

Cuando la sociedad decae, aparecen las reservas morales para su rescate, y el valor ético se hace presente. En el caso que nos compete, el Colegio de Odontólogos de Entre Ríos está presente para reivindicar tales principios.

Fiel espejo de esta lucha sectorial es el sistema de salud que impera en la Argentina, especialmente en el régimen de cobertura, en el que podemos observar que las entidades prestatarias dando muestras del poder que les otorga el mercado de la salud, obligan a prestar servicios alejados de objetivos sanitarios para privilegiar el estado contable y defender el sistema. Veamos cuales son los aspectos centrales del problema:

- El sistema de seguridad social se encuentra inserto en una crisis estructural de grandes dimensiones, totalmente desfinanciado y, al parecer, no existen intenciones de ser modificado ni en el corto ni en el mediano plazo.
- En la Argentina, el sector de la sociedad perteneciente al campo de la salud en general y de la odontología en particular, tardará muchos años en recuperarse.
- La odontología no está en la agenda de prioridades del sistema de seguridad social, como así tampoco en la de los estados Nacional, Provincial y Municipal.
- El modelo contractual prestacional odontológico existente en la actualidad, no permite desarrollar un ejercicio profesional acorde con los dictados de la ciencia y vulnera principios éticos, técnicos, científicos y legales en contra de la salud de la población.
- Dicho modelo prioriza al sistema y no a las personas.
- Carencia de normas regulatorias para las prepagas e ineficiente presencia del Estado en la actividad que desarrollan las obras sociales.
- El sistema se mantiene en virtud de la conducta asumida por los prestadores que fueron siempre la variable de ajuste, siendo actualmente los financiadores forzosos del mismo.
- Imposición arbitraria y abusiva de los aranceles (muchos de ellos por debajo de los costos) y de las normas de trabajo por parte de las entidades prestatarias de los servicios odontológicos.
Con este grado de claudicación ética es muy sombrío el futuro.

Ante tal panorama, el Colegio de Odontólogos de Entre Ríos se propuso diseñar políticas de salud, entendiendo que es la entidad que está en mejores condiciones para formularlas.
¿Quién sino?. ¿Los políticos, los funcionarios, los legisladores?.


Esta es la tarea que debemos profundizar en el futuro, en línea con la alta responsabilidad que la ley de creación nos ha conferido. Nuestra función es la de complementar los actos que cumplen las instituciones públicas para colaborar con el proceso democrático. Recordemos que el Colegio no es una entidad corporativa, en consecuencia nos debemos a la sociedad.

Tenemos que contribuir en la construcción de políticas de Estado, velando por la salud buco-dental de la población y por el decoro y dignificación profesional, tendiendo a asegurar la existencia de las más amplias garantías en el ejercicio de la profesión, protegiendo los derechos de los odontólogos, como así también, señalar los deberes que tienen que cumplir en el desarrollo de su actividad.

Los modelos de atención obedecen a un proceso colectivo de construcción. No son sólo los gobiernos los que lo definen. Estas son funciones que expresan un alto valor ético, y por lo tanto, como se señaló, es nuestra gran responsabilidad.